La web 2.0 es un milagro.
Es un milagro para los usuarios, que ven como la palabra ‘interactividad’ deja de tener un significado futurista para convertirse en algo real, con pleno significado. Tienen la oportunidad de participar en la creación de algo, de compartir sus ideas con otros, de formar parte de una comunidad. La web 2.0 es una ventana abierta al mundo, a la que podemos asomarnos y gritar. Nunca antes, por poner un ejemplo, una pandemia había tenido tanto seguimiento desde el primer momento. Nunca antes la gente había estado tan informada, tan rápido y tan bien. Lo dicho, un milagro.
Pero sobre todo es un milagro para las empresas que están detrás de los sitios populares. Debe ser fabuloso tener un sitio en Internet rebosante de contenidos, actualizados y comentados, y que eso nos suponga un mínimo esfuerzo. Que sean los propios usuarios los que provean los contenidos, y que además los regulen, los clasifiquen, y que además se autoregulen ellos mismos. Nosotros sólo tenemos que mantener la cosa funcionando con una mínima intervención y negociar los contratos de publicidad que nos darán dinero a espuertas.
Pero sucede que no hay mal ni bien que cien años dure, y que todos los días nace un tonto. Cogemos a un grupillo de usuarios y les damos ciertos privilegios sobre los demás, son usuarios en los que confiamos y de los que esperamos una mínima intervención, en casos extremos, como por ejemplo cuando alguien publique algo en nuestro sitio que vaya en contra de la legalidad vigente. ¿He dicho que todos los días nace un tonto? Pues a veces se nos cuela uno de esos tontos en el grupillo de usuarios privilegiados, que se ve a sí mismo como un sheriff del lejano oeste. Un individuo prepotente, posiblemente acomplejado y que fácilmente podría suicidarse arrojándose desde lo alto de su ego. El drama está servido.
El caso menéame.net: No conviene ahora repasar los acontecimientos puntuales que dieron lugar a la revuelta, pues de ellos se hablan en numerosos blogs a lo largo y ancho de Internet, y en los comentarios del propio menéame. Sirva como referencia la noticia en la que se fraguaron el mayor número de aberraciones y despropósitos y cuyo enlace pongo a continuación: MMPET: “Menéame no acepta críticas, seamos sinceros”. Concentrémonos en cambio en el trasfondo del suceso, procurando sacar alguna moraleja, que a buen seguro la tiene.
Todo empezó con una reacción desproporcionada y visceral de nuestro “sheriff” a un comentario de uno de los usuarios más participativos de la comunidad. Hablo del sheriff en singular, pero ignoro si era uno sólo o varios, que en cualquier caso actuaron como una única conciencia y una única mano. En dicho comentario se listaban a una serie de usuarios que habían votado negativo a una noticia. Hay que decir que con este acto no se reveló ningún secreto, dicha información es pública y accesible con un sólo clic. La intención del comentario puede ser moralmente cuestionable, y no seré yo quien opine de ello y menos aún a toro pasado, pero no es nada que no pueda ser gestionado por la propia comunidad, para eso está el sistema de karma y los votos negativos. Pero nuestro tonto con poder pensó que dicho usuario merecía la pena máxima, la exclusión del sistema, el baneo. Podía hacerlo y lo hizo, seguramente en ese momento se sintió muy bien. Pensaría que así demostraría que no consentía que nadie sacara los pies del plato, y que serviría como escarmiento para los demás. Primer error.
No tardaron en aparecer usuarios que no comprendían el castigo y que se solidarizaban con el baneado. La expresión de esa solidaridad fue copiar la lista objeto del delito y postearla en un mensaje propio, tengo que reconocer que yo fui uno de los primeros, y eso nos costó un rápido baneo. Seguro que el sheriff pensó que unos cuantos baneos demostrarían todavía más su poder y que la gente se acojonaría rápidamente. No creo que fuera tan tonto como para ignorar el hecho de que no conviene enfrentarse a la comunidad que te provee los contenidos para el negocio, pero probablemente pensó que unos cuantos usuarios díscolos, entre los miles de usuarios del sitio, no supondrían ninguna diferencia. Segundo error.
Cuando llevaba 10 páginas y una purga de unos 100 usuarios, algo hizo *clic* en su cabeza. De pronto cesaron los baneos. La gente siguió y siguió posteando la lista maldita, durante varias horas más, pero no había señales de castigos. Fue por entonces cuando miré la portada de menéame y la página de noticias pendientes, y me di cuenta de que algo muy gordo estaba pasando. Los que aún quedaban vivos habían emprendido un boicot contra la web. Se empezaron a enviar noticias deliberadamente irrelevantes y a subirlas a portada como la espuma, a pesar de los ímprovos esfuerzos de los administradores y sus afines de hundir tales noticias a base de negativos. Algunos lo llaman una turba incontrolada, yo lo llamo el poder de la mayoría.
Después de horas de silencio, un portavoz de los administradores postea un mensaje diciendo que están reunidos tratando de decidir que hacer. La situación desde luego es peliaguda, 100 usuarios baneados y otros 200 (por decir una cifra) con la lista maldita colgada en su comentario, en un gesto de total desaprovación con el sistema, esperando el fatídico momento. Finalmente toman una decisión, no se hace pública, pero sí sus efectos. El resto de los usuarios que habían posteado la lista son baneados, y otros muchos por comentarios que en otras ocasiones habrían sido simplemente ignorados.
En este preciso momento la portada está inundada de noticias chorras e irrelevantes, está teniendo lugar una batalla encarnizada entre los usuarios y los administradores, y ya están empezando a desaparecer noticias sin ton ni son, en un ejercicio puro y duro de censura. Esto es una rebelión señores, una rebelión en toda regla, y yo sólo puedo pensar en que ojalá pudiera ver la cara de los accionistas de la empresa que estén presenciando todo esto.
Estas son algunas de las noticias más destacadas que se debaten entre la portada y el olvido:
Menéame, dictadura “políticamente correcta” y una máquina de crear opinión “asépticamente progresista” entre los jóvenes
Que alguien explique el algoritmo de Menéame
y estas las que ya están en portada:
Meneame: Plagio, atropello y descaro
Baneame.net
“Dura lex, sed lex”: Menéame.net y el límite a la libertad de expresión por internet
Se ha despertado la bestia
Alternativas a Menéame
Un mundo injusto